¿Qué historia hay detrás de los clásicos zapatos Oxford?

Por más de cien años, el zapato Oxford se ha mantenido como un clásico en las mejores tiendas de calzado de caballero. Aunque según las fuentes el zapato inglés por excelencia y el más elegante se fabrica desde 1830, algunos autores consideran que su uso data del siglo XVIII. Toman su nombre de la Universidad de Oxford, de donde son originarios. 

Entre los estudiantes de esta universidad alrededor de 1800 eran muy populares unos botines con aberturas laterales, los Oxonians. Con el tiempo, estas aberturas se trasladaron al centro del zapato, y se convirtieron en cordones cuando, en 1870, los estudiantes cambiaron el uso de las botas  y botines por unos zapatos más ligeros que utilizaban para dar paseos por el campus. Esto fue lo que originó los primeros Oxford lisos.

Mas adelante, al modelo anterior se le aplicó la técnica decorativa de orificios conocida como Brogue, que era usada por los campesinos irlandeses y escoceses para facilitar el secado interior de los zapatos. Tradicionalmente se agujereaban la piel de la puntera y de las cañetas. Cuando lo empezaron a utilizar los aristócratas para la caza y las actividades deportivas, el Oxford se empezó a fabricar con materiales más suaves y patrones más elegantes, hasta que el brogue terminó por ser solo decorativo.

Tras la primera guerra mundial, los hombres quisieron sustituir sus botas de combate, y encontraron en los Oxford una zapato muy cómodo además de moderno y versátil. Este zapato además, era ideal para usar con el nuevo corte de pantalón con valenciana que usaban los más elegantes de la época.

John Lobb creó en su taller de Londres el actual modelo. Era conocido como el zapatero real, al ser el artesano que hacía los zapatos para el príncipe de Gales. Su modelo ser caracterizaba por estar realizado en tres piezas: la punta, el cuerpo delantero y la pieza de los cordones. Ya en los años treinta fue cuando Eduardo VIII, príncipe de Gales, considerado en su época el hombre más elegante de Europa, usaba zapatos Oxford full broge para sus actividades sociales, y los popularizó incluso para jugar al golf. 

Desde entonces los Oxford se han convertido en todo un clásico que no falta en las tiendas de zapatos de lujo. Es un zapato que se puede fabricar en diferentes materiales, lo que lo hace muy versátil y adaptable a diferentes ocasiones. Los de charol suelen acompañar al smoking en un evento de etiqueta y los de ante o cuero café se pueden usar por el día, ya que se consideran menos formales. Los tradicionales son los lisos con cinco o seis pares de orificios para los cordones. Además del característico troquelado, su distintivo principal es que las dos aletas de cuero para los cordones se cosen junto al fondo en una única pieza. Son también conocidos como Balmorals,  en los Estados Unidos como bal-type, y en Francia como Richelieu.

En los años 80, Michael Jackson solía utilizar un modelo de zapatos Oxford bicolor en blanco y negro, lo cual los popularizo entre las nuevas generaciones.

Aunque es un zapato típicamente masculino, las mujeres también usaron desde los años 20 uno similar, en principio para hacer deporte. Hoy en día es común ver la versión de Oxford para mujeres, conservando siempre el toque masculino de las costuras y los cordones pero con un poco más de tacón, más estilizados y en colores más femeninos.

Si aun no te has decidido, en Alba Ferrer disponemos de un amplio surtido en zapatos Oxford, tanto de hombre como en su versión femenina.